Miedo en la CDMX y su correlación con el espacio público

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Por Dunia Ludlow,

Presidenta de la Comisión Vivienda en la ALDF

Los habitantes de la Ciudad de México están paralizados de miedo derivado de una crisis en materia de seguridad compleja. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana recién publicada por el INEGI, revela que el 92.95% de la población de la Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza consideran que su entorno es inseguro.

Dicha percepción negativa modifica la conducta de todas las personas afectadas, al grado de generar una paranoia colectiva, en donde unos a los otros nos repetimos lo peligroso que es pisar la calle.

Es decir, los ciudadanos hemos dejado de hacer cosas tan importantes como visitar a nuestros familiares porque el espacio público provoca una desconfianza que termina por romper el tejido social de los barrios y las colonias de todas las demarcaciones de una de las ciudades más importantes del mundo.

Es preocupante que los capitalinos piensen que no pueden disfrutar de su ciudad libremente, y este pensamiento ha afectado sus comportamientos de maneras que disminuyen su calidad de vida. Por ejemplo, en esas mismas zonas de la ciudad, el 85% de las personas han cambiado sus hábitos (llevar objetos de valor) para evitar la delincuencia.

Ante este panorama y para atajar el miedo que tienen los capitalinos el gobierno y la ciudadanía tenemos que trabajar para mejorar los espacios públicos, como parques y calles de nuestra capital, a través de la vigilancia ciudadana y las políticas públicas encaminadas el remozamiento.

No permitamos que el alto índice de conductas anticívicas que se ven registran a diario en la Ciudad de México, que está por encima del promedio nacional (64.7%), se normalice.

El trabajo en conjunto también debe tener como objetivo generar confianza hacia las instituciones y autoridades, quienes son calificadas de manera negativa por la sociedad; a nivel nacional el 23.9% de la población del país considera que no son efectivos, mientras que en la Ciudad de México se está entre el 11.1% y el 20.4 por ciento.

Sin duda hay mucho por hacer para que el espacio público vuelva a ser eso: un lugar en donde podamos convivir y nos reconozcamos como diferentes en una sociedad diversa.

En lo que se refiere a las acciones que impulso desde la alta responsabilidad que tengo al ser integrante de la VII Legislatura de la Asamblea, se encuentra la aprobación y promulgación de la Ley de vivienda, en donde el hogar se convierte en piedra angular del diseño y construcción de la ciudad.

Aunado a ello, se llevó a cabo el 14 de marzo el Foro “Reflexiones en torno a la verdadera riqueza de la Ciudad de México”, en donde de la mano de expertos analizamos los principales retos y problemáticas para mejorar la calidad de vida de los capitalinos a partir de una ciudad que cristalicen los derechos de todos sus habitantes.

Con lo recabado en dicho Foro, nos encontramos mi equipo y yo diseñando el Seminario que nos permitirá el diseño de proyectos e iniciativas en que deriven en una nueva Ley de Desarrollo Urbano de vanguardia; evento que se llevará a cabo el 8 y 9 de junio.

Somos más los que queremos vivir sin miedo en la Ciudad de México, pero también es una realidad que, desde lo individual, es complejo avanzar en la dirección correcta. ¡Trabajemos juntos por una mejor Ciudad de México!