Con la propuesta curatorial de la exposición  Por los siglos de los siglos, el Museo Nacional de Arte propone un diálogo estético y matérico entre su acervo y la obra contemporánea de Bosco Sodi (Ciudad de México, 1970).

El visitante al recorrer el vestíbulo, y 14 salas, entre el primer y segundo piso del recinto ubicado en la calle de Tacuba No. 8, se encontrará con 21 obras del artista mexicano las cuales se confrontan con piezas específicas del arte de cuatro siglos, desde la época virreinal, decimonónica y del siglo XX.

En su recorrido, los espectadores pueden observar la obra de Bosco Sodi que va de instalaciones de polines, piedras volcánicas y obras con superficies de gran relieve, que emergen de entre cuadros y esculturas clásicas de los artistas José María Velasco, Ángel Zárraga, Felipe Valero, Felipe Sojo, Ignacio Asúnsolo, y Rafael Montes de Oca.

El montaje comienza con la obra Lienzo, una escultura del artista mexicano que ha expuesto en España, Berlín, Italia, Japón y Lisboa, la cual busca crear una relación con el edificio del museo para activar el espacio arquitectónico a través de un rompimiento con la disposición del recinto y así hacer consciencia de los elementos que integran el mismo, específicamente la piedra.

En el primer piso, la pintura Rocas de José María Velasco se enfrenta a una pieza sin título de Sodi, la cual en primer momento parece una gran piedra o monolito, lo que empata con la concepción geológica en la que el tiempo y la transformación modelan las formas.

Los dibujos de especies vegetales presentes en suelo nacional plasmados por Rafael Montes de Oca, y que se refieren a la taxonomía charlan con piezas del artista belga Pierre Joseph Redouté, las cuales fueron intervenidas por Sodi, luego de encontrarlas en una antigua galería francesa en mal estado, y con las que reinterpreta las propiedades de los objetos a través de la aplicación de nuevos pigmentos.

En la Gliptoteca del Munal se identifican tres momentos de las artes tridimensionales en México con los cubos de barro de Bosco Sodi y las esculturas de Felipe Valero e Ignacio Asúnsolo.

Felipe Valero demuestra el esteticismo de la Academia de San Carlos con la escultura San Sebastián y el uso de un modelo natural, Asúnsolo, con la escultura Adolescente de 14 años, aborda el modernismo posrevolucionario y Sodi explora lo incontrolable del paso del tiempo y la imperfección en la obra de arte.

En la misma Gliptoteca, otra de las piezas que forma parte de Por los siglos de los siglos es el altorrelieve de yeso El descendimiento de Cristo, de Felipe Sojo, que se confronta con una pieza de Bosco Sodi que mezcla recursos plásticos como aserrín, pigmento blanco y pegamento, que dispuso al azar sobre la tela, despreocupándose de la forma, contrastando con la perfección de las figuras del artista contemporáneo.

Otras de las confrontaciones es la pintura La adoración de los Reyes Magos de Ángel Zárraga con la obra de Sodi, que se da primordialmente en el uso del color, en la que sobresale el azul.

En el segundo nivel del Munal el arte novohispano  de Baltasar de Echave Orio, Nicolás Enríquez, Miguel Cabrera, José Juárez, Sebastián López Arteaga y Francisco de León dialogan con la propuesta  de uno de los creadores mexicanos mejor cotizados en el mercado internacional.

De Bosco Sodi se aprecian piezas sobre tela que oscilan entre la pintura y el relieve y a la que el artista, a cada una, le confiere identidad por lo que parecieran obras hermanas en materia, pero singulares en sus dinámicas internas y carácter externo.

Asimismo, se observan rocas “volcánicas” rojas que sirven como testimonio de los modos como Bosco Sodi se apropia de la naturaleza, lienzos en los que sobresale el rojo, color, explica el montaje, asociado a la sangre y al poder del fuego.

Por los siglos de los siglos. Exploración matérica con la colección del Munal, estará abierta al público hasta el 5 de noviembre de 2017 en el Museo Nacional de Arte, ubicado en Tacuba No. 8 Centro Histórico. Horario: de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Entrada general: $60. Domingo, entrada libre.