Para el próximo año no se observa un crecimiento fuerte en el sector inmobiliario, apuntó Ernesto Meana Sariñana, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) Ciudad de México.

Por Verónica Cervantes

“Yo creo que las cosas no tienen obviamente un escenario tan fácil y tan sencillo, yo no veo un repunte tan rápido que vaya a tener el año 2018 en el aspecto de crecimiento inmobiliario, particularmente en algunos estados de la Federación, quizá la Ciudad de México y por supuesto los estados que tuvieron una crisis de sismo, que son Chiapas Oaxaca, Puebla, el Estado de México y Morelos, evidentemente, son los que tuvieron mayores impactos y esto va a tener repercusiones en ese sector, difíciles”, señaló Meana Sariñana.

Expresó que quizá los estados del norte de la República Méxicana tengan mayor desarrollo, así como los lugares de destino de playa donde incluso podrían generarse inversiones, como en Quintana Roo.

“Se espera obviamente un replanteamiento de las condiciones generales de la política económica y la política de la vivienda; y en lo particular, en la Ciudad de México habría que replantear también posicionamientos de reformas legislativas, de nuevos ordenamientos legales que tengan una mejor regulación y un mejor tratamiento en el sector inmobiliario”, destacó.

Por otra parte, opinó que hay otros aspectos fundamentales en la parte política: para empezar, el cierre de registro de candidatos a la presidencia de la República, así como a alcaldías y gubernaturas de algunas entidades del país, para el 2018, lo cual resulta como un indicador difícil para tener claridad en muchos sectores económicos, en donde la vivienda es uno de los más importantes.

En entrevista para En Concreto, Ernesto Meana Sariñana consideró que hay que revisar varios aspectos como reposicionar los inmuebles en zonas diversas, valuar muchas tierras, producto de los sismos: “hay crisis, sí, sí la hay en este sentido, y en la revaluación de otras tierras en la Ciudad de México, en diferentes delegaciones que tienen otro tipo de suelo, totalmente mucho más, digamos, seguro”, explicó.

Asimismo, informó que las zonas en las que ha habido mayor demanda últimamente es en las delegaciones que no tuvieron un impacto fuerte por el sismo de septiembre, aunque mencionó que las 16 Delegaciones tuvieron daños.

Dijo que de acuerdo con datos del Gobierno de la Ciudad de México, del parque inmobiliario (aproximadamente 2 millones y medio de propiedades), el 1% tuvo daños, es decir, 25 mil viviendas, aunque precisó que tan sólo en la Delegación Iztapalapa, cerca de 8 o 9 mil viviendas resultaron afectadas, aunque algunas fueron edificadas bajo condiciones de construcción muy irregulares; además de esta delegación, también se registraron repercusiones fuertes en Benito Juárez, Cuauhtémoc y un poco Miguel Hidalgo; mientras que en zonas de Tlalpan, Xochimilco, Cuajimalpa, Coyoacán y Álvaro Obregón, donde hay suelos más sólidos, “la gente puede pensar en que su inversión de propiedades tenga mayor seguridad.”

Ley inmobiliaria, en desventaja por falta de reglamento

“Todos sabemos que actualmente está vigente la ley de prestación de servicios inmobiliarios en la Ciudad de México, es una ley publicada por el Jefe de Gobierno entonces, Marcelo Ebrard, reformada por Mancera en 2014, pero no ha tenido una realidad tangible para los inmobiliarios porque no hay el reglamento publicado, y al no haber un reglamento publicado, esto te da una situación irregular de que no hay la aplicación de esta norma que como las diversas leyes inmobiliarias en muchos estados de la Federación, ya están siendo aplicadas, están siendo vigentes y tienen un reglamento de operación”, destacó Ernesto Meana.

Comentó que a través de AMPI en la Ciudad de México ofrecen varios programas de capacitación y uno de ellos es el Profesional Inmobiliario Certificado (PIC), “que genera una enorme calidad de certificación inmobiliaria para que los profesionales tengan una certificación que les permita tener un reconocimiento frente a la comunidad, un reconocimiento de carácter de validación propio de una institución como la nuestra que es AMPI”.

Adicionalmente, cuentan con el programa de Técnico Superior Universitario en Comercialización Inmobiliaria (TSU), que ya tiene una cédula profesional con efectos de patente. De esta manera, al tener una cédula, se acredita al profesional formalmente con conocimientos fuertes. Este programa dura seis meses y tiene una evaluación a través de CENEVAL, que es un organismo nacional serio, reconocido y el más representativo en evaluación académica.

Ernesto Meana Sariñana añadió que las personas que obtienen su cédula tienen un baluarte importante muy diferente a quienes se dicen ser inmobiliarios pero son eventuales y no están preparados, sólo son oportunistas o gente que se quedó sin empleo y buscan cómo vender una vivienda, pero recalcó que “así no se puede hacer este negocio”, porque es una actividad de gran responsabilidad, de seriedad y de respeto, porque se maneja patrimonio ajeno. Es por ello también, que los profesionales que pertenecen a AMPI dan mayor certeza para quienes buscan adquirir o rentar un inmueble, ya que es una asociación con más de 61 años de existencia.