Tras 10 años de planeación, la primera casa del segundo desarrollo inmobiliario de Lintel se edificó en La Mancha, Veracruz, como parte de los proyectos de la empresa para recuperar espacios naturales en el país.

Por Ana Martínez

En entrevista para En Concreto, Ricardo Betancourt, fundador de Lintel, indicó que el tiempo de construcción de la casa, desde que se diseña hasta que se puede habitar, es de cuatro meses por el tipo de material que se utiliza, -a prueba de huracanes y de tecnología propia- que son fabricados en Guanajuato, pero que ya se busca que se elaboren de manera local.

El acuerdo de Lintel con la Semarnat prohíbe construir sin que la desarrolladora lo diseñe, así como incluir flora que no sea regional. “Este proyecto es 95% naturaleza, 5% urbanización”, enfatizó.

Se estima que en las 365 hectáreas que comprende el desarrollo, se construyan 500 casas cuyo valor promedio es de un millón 800 mil pesos.

Cabe recordar que en Sangre de Cristo, Guanajuato, existe un proyecto similar en el que ya se han construido 20 casas de 600 que se esperan.

En este sentido, Betancourt señaló que las construcciones en La Mancha superaron por completo al primero, ya que innovaron en la tecnología que controla luz, aparatos electrónicos y ventanas de la vivienda, desde una aplicación móvil que se puede descargar en cualquier dispositivo.

El próximo desarrollo de Lintel será en Zirahuen, Michoacán, una población cercana a Pátzcuaro.