La Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV) informó que si el gobierno de Yucatán mantiene su propuesta de incrementar al doble el acceso a las ruinas de Chichén Itzá, podría boicotear el traslado de turistas a la zona arqueológica.

Sergio González Rubiera, presidente en Cancún de la AMAV, indicó que envió una carta a Mauricio Vila, gobernador de Yucatán, en la que se le pide negociar esta propuesta, que  obliga a las agencias absorber el costo, ya que los paquetes para ingresar a Chichén Itzá fueron vendidos hasta con un año de anticipación, y que la respuesta del gobierno yucateco, de aplazar la aplicación a partir del 1 de febrero, fue sólo una burla.

El gobierno de Yucatán incrementó de 242 a 480 pesos el costo a turistas extranjeros para acceder a la zona arqueológica, un aumento de casi el 100%. Con ello, el Patronato de las Unidades Culturales y Turísticas del Estado de Yucatán (Cultur) espera captar 300 millones de pesos anuales por entradas a las ruinas yucatecas.

“Es una aberración, inaceptable, ilógico y absurdo por varias razones, está bien fundamentada nuestra queja y molestia. La primera por el poco tiempo por el que se nos informa porque lo que no han entendido nuestros gobiernos, es que en turismo se pacta con mucho tiempo de antelación.

“Es una falta de respeto que tengamos que enterarnos por los medios de comunicación, que no haya una notificación oficial el gobierno del estado de Yucatán pese a que los principales clientes de Cultur somos nosotros. Las agencias de viajes de Cancún, Riviera Maya y Cozumel generamos entre 70 y 75% de los turistas que visitan, sólo Chichén Itzá.”

Agregó que apenas hace unos días empezaron a circular algunos oficios en los que dan cuenta que a partir del 1 de febrero va a haber un aumento e incluso invitando a las agencias a que hagan prepagos; “es una falta de respeto; mereceríamos que viniera alguien de Cultur a hacer una negociación porque sin nosotros no podría sobrevivir”, consideró el empresario.

El tercer motivo por el que se rechaza el incremento “es por la pésima calidad de servicio que ofrece el parador de Cultur. Si ellos hubieran invertido en infraestructura y tuvieran accesos nuevos, mejorados, remodelados y con eso justificaran el aumento, nosotros lo entenderíamos y podríamos llegar a alguna negociación”.

Comentó que en el caso de los alemanes –y con los cruceristas–, uno de los principales mercados para la península, los contratos y precios están impresos hasta noviembre de 2019, lo que significa que si hubiera una alza como la que se pretende en Yucatán, las agencias de viajes y operadores tendrían que absorber las pérdidas y el visitante no aceptaría un aumento de última hora.

“Un aumento pequeño, como el que está promoviendo el INAH, que son cinco pesos, no hay problema, se puede absorber, o aumentos de 10 por ciento, tienen una ligera afectación, pero sigue siendo razonable, pero un alza de ciento por ciento, más el aumento del INAH, se vuelve inviable.”

En ese sentido, Sergio González apuntó que la industria turística requiere de incentivos y no de obstáculos, y emplazó al gobierno de Yucatán a reconsiderar y negociar de forma seria, responsable y conveniente; de lo contrario, “recurriríamos al boicot porque nos veríamos en serias dificultades para comerciales los sitios arqueológicas de Yucatán y promocionarían los de Quintana Roo como Tulum y Cobá, menos importantes que Chichén”, reconoció.

Jaime Solís Garza, presidente del Consejo Empresarial Turístico de Yucatán (Cetur), entre tanto, había asegurado que ya se ha confirmado el arribo de un grupo importante de inversionistas mexicanos que destinarán unos 800 millones de pesos, unos 20 millones de dólares, en la construcción de tres nuevos hoteles en Mérida, Chichén Itzá y Valladolid.

Aunque no reveló el nombre de dicho grupo, Solís Garza dijo que el interés de estos empresarios nacionales surge a colación con las actividades de promoción turística que se está realizando sobre el Destino Yucatán, no solo en la República de México, sino en otros países del mundo.

Con información de Reportur