La industria de la construcción en general, y la vivienda en particular, son un poco resistente a la innovación, lo cual no ha permitido que se explote la tecnología de la manera en que debería, indicó Guillermo Jaime Calderón, fundador de la empresa Mejoramiento Integral Asistido (MIA).

Por Redacción En Concreto

Publicado en el libro “La vivienda, de cara al nuevo sexenio”

El empresario comentó que es importante comenzar a implementar en el sector los avances tecnológicos generados en los últimos años, para hacer a la industria más eficiente y productiva. De igual manera, señaló que esta transformación debe contemplarse como una necesidad ante el surgimiento de nuevos mercados y consumidores.

“El mundo en los próximos 10 años va a cambiar mucho,  estamos a pocos años de que  la generación millennial tome el control activo de la economía y a 10 años que la generación Z predomine en las decisiones. Ellos crecieron con la tecnología, por lo que son menos resistentes”.

Es por esto que propone que se piense “fuera de caja”, por ejemplo, las criptomonedas,  y  con lo que hay detrás  de  ellas.  “Hay  miles  de oportunidades, creo que el reto más importante en la industria de la vivienda y en la autoproducción es que tenemos que abrir los ojos, estar receptivos y escuchar lo que está pasando. Hay que correr el riesgo, pues traería altos beneficios a nivel social”.

En este sentido, el fundador de MIA recomendó que se utilice el crowdfunding, pues considera que es una fuente de financiamiento en donde  la gente que quiera pueda aportar, “creo en este mecanismo o algún otro tipo de recaudación en donde la sociedad tiene la intención de ayudar. Sin embargo, es necesario crear herramientas suficientes para que la sociedad que aporte esté segura que su dinero se fue al destino que ellos quieren”.

CERRAR FILAS

Además de adaptarse a la tecnología, Guillermo Jaime Calderón cree que otro reto que debe enfrentar la industria es el de cerrar filas para capitalizar lo que se ha venido haciendo en los últimos 20 años en materia de vivienda. “Esto se debe hacer con independencia de quién gane la elección, va haber un presidente para todos los mexicanos”, afirmó.

“El reto es que las 400 mil casas que se construyen al año como autoproducción de vivienda, vayan cerrando cada vez la brecha de las 9 millones de familias que viven en condiciones de pobreza extrema patrimonial al no recibir atención o soporte técnico por todos los que ya tenemos los mecanismos para hacerlo”.

Además, dijo que se tiene que voltear a ver a los no afiliados y a  las  comunidades  rurales en materia de vivienda con programas de atención masiva. “También hay que ayudar a los migrantes, quienes dejan todo para ayudar a sus familias aquí al enviarles remesas, pues hay que sumar esfuerzos para que ese dinero sea mejor aprovechado. Para atenderlos a todos, hay que hacer un programa multifactorial”.

Finalmente, insistió en que no hay menor forma de atender a los programas sociales que a través de la suma de esfuerzos entre la industria privada y la pública. “Hemos tenido suerte de que quienes han estado al frente, hacen acciones de valor lo que se ve traducido en miles y miles de casas”.

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