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CONSTRUCCIÓN

Ejército es el constructor de la 4T

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En paralelo al Plan Nacional de Infraestructura, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) aún busca que el Gobierno federal los considere para realizar las obras públicas insignias de la 4T junto con el Ejército, “porque no hay inversión suficiente para poder crecer, desarrollar más infraestructura y desgraciadamente estamos llegando al tema de que ni siquiera es suficiente para la conservación o mantenimiento”.

Se ha reducido la participación de los empresarios de la construcción, lo que los ha afectado y el Ejército que es el que ejecuta las obras de la 4T, es el que contrata civiles para realizarlas, en condiciones diferentes a las que harían los consultores de la infraestructura.

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“El Ejército no tiene los efectivos para construir y contrata civiles, entonces dentro de lo que es la cadena de valor de la construcción incluye como cabeza a los constructores pero desde luego también a los proveedores como los cementeros, acereros, madera, aluminio, se han recuperado dentro de estos los empleos”, explica el presidente de la CMIC, Francisco Solares Alemán, en entrevista.

Del sector de la construcción dependen 50 ramas económicas por lo que es muy importante que se establezcan nuevos proyectos por parte del sector público en donde se busque atraer inversión y participación de más empresas nacionales y que eso de alguna forma permita aumentar desempeño del sector y de los sectores que dependen del mismo.

Solares Alemán reconoció lo anterior y agregó que si bien el AIFA ya se inauguró, sigue pendiente la conectividad hacia la vía aeroportuaria y se desconoce cuándo será realmente concluido como se planteó, pues no funciona como se hubiera deseado.

Lamentó que los proyectos emblemáticos de la administración, hayan dejado de lado a la industria constructora nacional que no ha podido despegar y que sólo contemplen un lugar del país (el sureste); por lo que consideró que también se atiendan otros lugares del territorio nacional.

“Desde luego, proyectos no de gran magnitud porque contemplan el trabajo para empresas solamente muy grandes. La inversión en infraestructura no es suficiente ni la inversión pública con dinero del Gobierno, de nosotros y tampoco la inversión privada ha podido despegar a la velocidad que hubiéramos querido desde noviembre de 2019 que apareció el primer paquete de proyectos de infraestructura con inversión privada”, precisó.

El líder industrial dijo que la infraestructura que ahora ha llegado a tener puntos críticos es la que tiene que ver con las obras hídricas o hidráulicas que han tenido muy poca inversión, lo que se observa claramente en la ciudad de Monterrey que tienen un desabasto muy importante de agua lo que obliga a hacer ese tipo de cosas; además de que la construcción hospitalaria, la salud de los mexicanos, “el Gobierno tiene que participar con una parte de inversión y el sector privado puede hacerlo”, pero la política hoy es que no se genere deuda pública, la aportación del Gobierno es cero y deja que la ciudadanía pague.

“Se han recuperado a niveles anteriores de la pandemia, se han recuperado poco más de 4 millones 300 empleos que nos colocan en el cuarto generador de la actividad económica a escala nacional pero es porque está contratando el Ejército a civiles para ejecutar mano de obra como la parte de técnicos, ingenieros, abogados. No habíamos sentido tanta incertidumbre como ahora, no se tenía este panorama”, indicó.

En cuanto a los costos, el presidente de la CMIC, mencionó que, por supuesto se han encarecido, la inflación de la canasta básica del Índice Nacional de Precios al Consumidor anda casi en 9 por ciento, la de la construcción arriba del 16 por ciento.

Es de mencionar que en los proyectos emblema del Gobierno federal, el AIFA que se inauguró en marzo pasado, se mantiene pendiente la conectividad, las obras carreteras principales para su acceso; así como el Tren Suburbano para unir a la Ciudad de México con Santa Lucía.

Hasta junio pasado, Max Noria, director de Ferrocarriles Suburbanos, informó que se lleva un avance de 30 por ciento en la obra que contempla una ampliación del tren que va de Lechería a Buenavista.

En una primera estimación del costo de la obra, en agosto de 2020, se fijó un monto de 12,908 millones de pesos, pero en junio pasado con base en información de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) se calcula rondará los 25 mil millones de pesos.

En el caso del Istmo de Tehuantepec, obra que unirá al Océano Atlántico con el Pacífico, aumentó el costo de la corrección de pendientes y conexión de la línea Z del ferrocarril que opera entre los dos puertos involucrados al pasar de cuatro mil 164 millones de pesos del cierre de junio de 2020 a cuatro mil 307 millones de pesos de septiembre de 2021.

En lo que corresponde a la refinería Dos Bocas que servirá para producir 340 mil barriles diarios de gasolina y diésel, el costo subió de 8,900 a 9,800 millones de dólares por ampliaciones al proyecto, y según un estudio realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), alcanzará a duplicarse al llegar a más de 16 mil millones de pesos.

En su momento, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, indicó que el aumento de los costos se debió a que se añadió la construcción de una planta de cogeneración de electricidad, para la autonomía de la refinería Olmeca; un gasoducto de 65 kilómetros y un acueducto.

En tanto, el Tren Maya, el plan original contemplaba una obra de 120 mil millones de pesos, pero tras las modificaciones en su ruta y mecanismo de vías, el precio ha ascendido a los 230 mil millones de pesos, esto es se ha duplicado.

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