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Sociedades cooperativas de vivienda jurídicamente correctas en CDMX

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Las sociedades cooperativas para adquirir vivienda en la Ciudad de México (CDMX) ya tienen un sustento jurídico, el Congreso de la Ciudad de México aprobó una serie de modificaciones a la Ley de Fomento Cooperativo para el Distrito Federal, a fin de incluir acciones de fomento cooperativo en materia de vivienda, creación y adecuado desarrollo de éstas.

La presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico, diputada Esther Silvia Sánchez Barrios del PRI, explicó en el dictamen que presentó, que actualmente el tema de las sociedades cooperativas de vivienda, están consideradas en las Constituciones federal y local; sin embargo, en la ley local no se establecen.

Lo anterior permitirá que las acciones del gobierno capitalino en materia de fomento cooperativo sean canales sociales para garantizar el cumplimiento del derecho humano a una habitación digna y accesible.

El Congreso de la CDMX aprobó en septiembre de 2022, la reserva al artículo 5 de la norma que establece que para la asignación de los beneficios fiscales y apoyos económicos se pondere el apoyo a las cooperativas que atiendan sectores vulnerables y contribuyan a la adquisición de vivienda de interés social.

Así se adicionó la fracción XI al artículo 5 y se agrega la fracción IV al artículo 13 de la Ley de Fomento Cooperativo para el Distrito Federal, con lo cual se incorporan las sociedades cooperativas de vivienda a dicha ley, a fin de orientar el fomento, creación y adecuado desarrollo de sociedad para garantizar el cumplimiento del derecho humano a una vivienda digna y accesible.

Con estas reformas se posibilita la simplificación, agilidad, información, precisión, legalidad, transparencia e imparcialidad en los actos y procedimientos administrativos, en materia de fomento cooperativo.

Carlos Cervantes Godoy de Morena destacó la urgencia de diagnosticar las sociedades cooperativas, además de atenderlas y fomentar su formación, desarrollo y garantizar el cumplimento de su función social.

Aunque advirtió que la creación de cooperativas de vivienda, también abre la posibilidad de que agrupaciones clientelares puedan formar una cooperativa para acceder a apoyos económicos del Instituto de Vivienda (Invi).

Carla Luisa Escoffié Duarte, que dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, señaló la política de vivienda en México esta institucionalizada en el Infonavit y Fovissste, con algunas intervenciones de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), “la vivienda en propiedad continúa siendo el único horizonte para el Estado mexicano”.

Señaló que poco se sabe de cómo operan las cooperativas de vivienda. A grandes rasgos, el esquema es el siguiente: un grupo de personas que no pueden adquirir viviendas por sus propios ingresos conforman una cooperativa para ampliar las posibilidades de financiamiento y reducir costos. Quienes participan en ella deciden las características del proyecto, sus prioridades, sus espacios y sus reglas internas. Esto contrasta radicalmente con los fraccionamientos de agencias inmobiliarias prediseñados para nadie.

Quienes participan en ésta deciden las características del proyecto, sus prioridades, sus espacios y sus reglas internas, además el espacio siempre será usado para vivienda. Esto ayuda a evitar la gentrificación, el aumento indiscriminado de precios, el acaparamiento del espacio, entre otros beneficios a largo plazo.

En los países escandinavos el parque habitacional creado por cooperativas llega a alcanzar hasta el 30 por ciento del total de viviendas. Cifra altísima si la comparamos con el cinco por ciento que alcanza Uruguay, el país latinoamericano que encabeza por mucho la lista en nuestra región.

Cooperativa Palo Alto

Abrahán Rodríguez Buendía, arquitecto de la UNAM tiene documentada la historia de esta cooperativa que sobrevivió a la gentrificación de Santa Fe y señala que nace en la década de los 60 y nombre oficial “Unión de Vecinos de Palo Alto”, que entre 1969 y 1972 logra organizarse para adquirir el suelo donde ya vivían; una mina de arena agotada, cuyo dueño original de apellido Ledezma, buscaba expulsarlos después de emplearlos como mineros y cobrarles por más de 30 años una renta por vivir en casas de cartón.

Después de una serie de luchas legales la cooperativa explora una nueva etapa en la que busca mantener el modelo como en Suecia, es decir, funcionar como cooperativa más allá de cumplir con el objeto de dotar de vivienda a sus socias y socios, señala el arquitecto Rodríguez Buendía.

Además de que siguen trabajando en comunidad y se articula en la Coordinadora de Cooperativas de la Ciudad de México “Chicoace Calli”, junto a las otras cooperativas de vivienda de la capital: Yelitza, Tochan, Tollan, Guendaliza’a y Buenavista.

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