El mal uso de las tarjetas de crédito es el principal motivo de endeudamiento entre las mexicanas, pues afecta a 6 de cada 10 mujeres que llegan a Resuelve tu Deuda. Por ello, identificar los problemas más comunes que presentan las tarjetahabientes, permite prevenir y corregir estos malos hábitos, consideró Kathy Quintero, Vocera de la reparadora de crédito.

“Mejorar la relación que tenemos con el dinero es parte importante de nuestra educación financiera. Ya que, además de impulsar el crecimiento personal, al ser muchas de nosotras las que administramos los recursos del hogar y quienes llevamos la educación de los hijos, no sólo conseguiremos impactar positivamente a nuestra economía, sino también a la de nuestra familia”.

Indicó que, según datos de la más reciente Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), hay indicios de malos hábitos financieros que acercan a las cuentahabientes a un riesgo de impago, por ejemplo: 6 de cada 10 mujeres no llevan un registro de sus gastos y el 76% admitió realizar compras no planeadas al mes.

Ante este panorama, la experta en finanzas personales compartió una serie de errores financieros que cometen las mujeres con sus tarjetas de crédito, según una encuesta realizada por Resuelve tu Deuda a sus clientas.

Pagar el mínimo o menos del mínimo. A pesar de que esta medida permite mantenerse al día con el banco, a la larga es una mala decisión que extiende el periodo de pago y acumula intereses. Lamentablemente, 3 de cada 10 deudoras cometió este error hasta el punto en que su situación resultó insostenible.

Realizar compras impulsivas. Aprovechar las ofertas o los meses sin intereses puede salir muy caro si se excede la capacidad de pago. Por ello, hay que ser precavida con las compras y evaluar las consecuencias que dejaría en nuestros bolsillos aprovechar cualquier promoción.

Desconocer cómo funciona una tarjeta de crédito. El 16% de las mujeres sondeadas no sabía a qué se comprometía al adquirir y ocupar una tarjeta de crédito. Por eso, antes de elegir cualquier producto financiero, se debe investigar y considerar si se tiene la capacidad económica para hacer un uso responsable del mismo.

Pagar una tarjeta con otra tarjeta. Varias de nuestras clientas padecieron el efecto “bola de nieve”, ya que bajo la desesperación de no contar con los recursos para liquidar una deuda, optaron por pagar un crédito con otro. Situación que, a la larga, duplicó sus problemas.

No llevar un presupuesto. Tener un control de cuánto se gana y en qué se gasta, es básico no sólo para el uso del crédito sino para las finanzas en general. Supervisar el flujo del dinero nos permite establecer límites de consumo que no comprometan nuestra capacidad económica.

Al realizar la encuesta, dijo, se detectó que antes de entrar al programa, una tercera parte de las clientas destinaba más del 60% de su salario al pago de sus deudas, situación que no sólo fue inútil, sino que afectó gravemente su calidad de vida.

“Al evaluar cómo usamos el crédito, descubrimos que gran parte de estos problemas dependen de nuestro grado de educación financiera y de entendimiento del método de pago. Es decir, son situaciones que, de detectarse y corregirse a tiempo, pueden evitar que caigamos en deudas. De ahí nuestro compromiso de informar y apoyar a quienes encontraron en nosotros una solución para mejorar e impulsar su salud financiera”, concluyó.