Los analistas de Citibanamex, revisaron su perspectiva macroeconómica para el presente año, con una visión más pesimista para la actividad económica hacia delante, con riesgos para la actividad sesgados a la baja, por lo que prevén que el Producto interno Bruto (PIB) se desacelere para alcanzar una tasa de crecimiento de 1.4%, menor a la de 1.7% que preveían antes; con una menor inflación de 3.9% contra 4.0% de antes.

Por Víctor M Ortíz Niño

Lo anterior porque perciben varios riesgos que afectarán a la economía a lo largo del año, de los cuales el más importante es el de ejecución de políticas por parte de la administración de Andrés Manuel López Obrador y cómo enfrentan los retos que se van presentando día con día

Desde su punto de vista, lo anterior haría que Banxico inicie su ciclo de recortes en junio de 2019, lo que llevaría a la tasa de fondeo bancario a cerrar el año en 7.75%, en comparación con el 8.25% actual

Los principales factores de riesgo que señalan para este año son los siguientes, aunque algunos de estos ya se han materializado, al menos en parte, lo que implica que ya estarían incorporados en su escenario base, aunque consideran que aún podrían escalar, lo que no solo degradaría las perspectivas macroeconómicas hacia delante, sino que también tendría efectos más profundos, deteriorando los fundamentales económicos de México.

El primero de los riesgos es el de inflación. Los riesgos en este frente involucran una convergencia más lenta hacia la meta de Banxico —y un nivel de precios de equilibrio más elevado en comparación con el pasado reciente—.

Enseguida el riesgo de finanzas públicas, destacando el tema de Pemex como el talón de Aquiles del gobierno. A nivel macro, aproximadamente hace un año argumentaron que los balances financieros tanto del sector público como del privado se encuentran en un estado razonablemente bueno, lo que reduce las probabilidades de descalces importantes que puedan crear problemas en precios macro clave, como el tipo de cambio. Sin embargo, Pemex continúa en una posición financiera problemática y en rápido deterioro. Esto abre un flanco para el nuevo gobierno que, si no se resuelve rápidamente, podría presentar riesgos adicionales.

El tercer riesgo involucra a la actividad económica. Tanto el gasto del gobierno como la inversión fija bruta tomarán el asiento trasero como factores que impulsen la actividad, al menos durante el presente año. En el caso del gasto del gobierno, esto es típicamente el caso en el primer año de una nueva administración —en la última década, el gasto del gobierno ha tenido una contribución prácticamente nula al crecimiento del PIB en el primer año de un sexenio vs. 0.3pp de contribución promedio en cualquier otro año, y el gasto en capital por parte del gobierno federal tiene un efecto estacional mayor en ese primer año. De hecho, este efecto podría ser mayor en esta ocasión, sobre todo dada la restructura sustantiva que el gobierno de AMLO hizo en el gasto del gobierno.

Las perspectivas económicas para EE.UU. parecerían estarse moviendo en una dirección qué podría perjudicar el crecimiento en México. En ausencia de fuentes internas de crecimiento, la actividad en México dependería de motores externos, lo que básicamente significa el desempeño económico de EE.UU. Al respecto, sus colegas en aquel país ya han revisado sus expectativas de crecimiento para EE.UU. este año a 2.6% desde 2.8% anteriormente, enfatizando que la producción industrial (el sector más relevante para el crecimiento en México) se desaceleraría en mayor medida a 0.9% anual hacia el cuarto trimestre de 2019.

La manera en la que la administración ejecuta las políticas y cómo enfrenta los riesgos del día a día representan “el quinto riesgo”. Tomaron este término del libro más reciente de Michael Lewis para incluir los retos de administración de proyectos durante periodos de transición. Están preocupados por las implicaciones de mediano plazo de una inadecuada distribución de recursos (ergo., la sustitución del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco por la alternativa propuesto en Santa Lucía, o la construcción de una nueva refinería por parte de Pemex). No obstante, una fuente de inquietud en el corto plazo desde un punto de vista más pragmático es la administración día con día de los proyectos de política pública.