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“De recuerdos, de apoyos y de abusos”

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Con nostalgia, gusto, lágrimas y tremenda impotencia he recordado en estos días aquél formidable programa de televisión que el desaparecido canal 13 tuvo a bien nombrar “La canica azul” y que era presentado por el inigualable Julio Lucena, tremendo actor del doblaje (Pablo Mármol, Don Gato, Napoleón Solo, etc.) y que presentaba desde su introducción a diversos niños de todo el mundo, unidos y saludando en diversos idiomas, mostrando lugares remotos, sus tradiciones, cultura, orígenes, en una palabra… la grandeza y diversidad de “La canica azul”, hoy la canica, como lo predijo el protocolo de Kioto está enferma y nosotros como parte de ella también, será nuestra responsabilidad aprender y cambiar, transformarnos y evolucionar, en ese sentido, la solidaridad como uno de los valores más importantes que puede demostrarse entre las personas, profesionales e instituciones está requiriendo la participación en todos los sectores sociales y económicos, políticos e ideológicos.

Las consecuencias económicas que se empiezan a sentir derivadas de la contingencia económica serán en exceso altas, pasaremos a formar parte de los libros de historia que en un futuro se referirán al Coronavirus, tal como hoy nos referimos a la “Gran Depresión de 1929”, los cambios en los modelos económicos y sociológicos pudieran en su justa medida ser comparables con los que se derivaron de la peste negra en siglo XIV y que mucho tuvieron que ver con el surgimiento del renacimiento, hoy podemos imaginar el resurgimiento de ideas de economías cerradas, donde la globalización no sea una meta u objetivo, en donde el gasto de infraestructura para instalaciones de salud sea prioritario, el cuidado de la ecología una realidad y no un simple discurso político, donde se prefiera caminar que subirse al transporte público, el ahorro para tiempos difíciles una versión factible de lo que puede pasar y una visión constante y consciente de que el tiempo es una variable independiente y que nunca está en nuestro control.

Es en este entorno en donde de forma unísona, la sociedad ha solicitado el apoyo de la banca para el diferimiento de sus compromisos de crédito, el programa que ha impulsado la CNBV ha determinado un periodo factible de impago de intereses y capital de hasta 6 meses, esto en su límite querría decir que las entidades bancarias no tendrían ingresos por margen financiero ni recuperación de capital por el citado periodo. De ninguna manera se puede soslayar después de lo aquí escrito que la economía demanda un apoyo, sin embargo, ¿en realidad todas las empresas no pueden cumplir sus compromisos?, ¿todas las personas no podrán liquidar sus créditos?, ¿la problemática de los financiamientos inició con la contingencia?, específicamente en el sector inmobiliario nos vamos a encontrar con empresarios que requieren el soporte de su proveedor financiero, que priorizará su liquidez y la capacidad operativa para terminar sus proyectos y que en un plazo perentorio cumplirá con sus compromisos y mantendrá su compañía a salvo reduciendo los márgenes y aplicando las estrategias adecuadas para palear este difícil entorno, por otra parte, también nos encontraremos con los abusadores del momento, los mercenarios del entorno que a sabiendas de que en los bancos e instituciones de crédito también hay personas que perderán su empleo si la cartera vencida y falta de ingresos sobrepasa los estándares adecuados, utilizarán la coyuntura para no responder por sus pasivos, que disfrazarán sus malas decisiones de administración y el retiro de su capital para argumentar que todo se debe a la “crisis” y que se recargarán en el socio bancario para salir adelante, aun cuando sus aportaciones ya se hayan recuperado al cien por cien.

Es en los puntos de inflexión en donde se observa la capacidad y moralidad de los empresarios, tanto del sector financiero como comercial, industrial o de servicios, en breve y cada vez en mayor proporción observaremos la consistencia y congruencia de los discursos y las acciones, funcionarios que en su empresa financiera dirán “no a los apoyos” pero que en su desarrolladora los demandarán con ahínco y contundencia.

En lo personal, realmente espero que hayamos aprendido, que actuemos como grupo en empatía y que pronto salgamos de esto.

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