Nuevo Política Habitacional en México 2019-2024: ¿Cambio de Paradigma?

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Analistas políticos y distintos medios de comunicación han reflexionado con respecto al significado de los resultados electorales a favor del Lic. López Obrador; representaron, en pocas palabras, la expresión ciudadana mayoritaria de la necesidad de cambios profundos en el sistema, en el modelo económico nacional y el reclamo de atención a necesidades urgentes de amplios segmentos de la población, de manera muy particular aquella que no tiene acceso a seguridad social, empleo, salud, educación, entre otros.

La vivienda no escapa a esta situación. En México, se enfrenta una paradoja: por una parte, la producción masiva de vivienda –recientemente INFONAVIT anunció el crédito 10 millones– y, al mismo tiempo la imposibilidad de millones de familias de acceder a una vivienda adecuada.

A partir del pasado primero de diciembre de 2018, el Gobierno de México busca apoyar prioritariamente a las familias que no han tenido ninguna posibilidad de mejorar su calidad de vida para acceder  a una vivienda. Se busca fortalecer las instituciones de desarrollo social y poder brindar igualdad de oportunidades entre  las personas que lo necesitan.

El nuevo planteamiento es que la vivienda no puede verse exclusivamente como una mercancía, no es un espacio techado y cerrado donde las personas habitan. La vivienda es un derecho humano básico reconocido por Naciones Unidas y es sobre el enfoque de Derechos Humanos que se rediseñan los programas, los instrumentos, la nueva política habitacional.

Es tiempo de que el gobierno enfrente como una responsabilidad el garantizar el acceso a derecho de vivienda adecuada, básicamente ese es el principio y eso implica una coordinación institucional fuerte, una orientación muy clara de estas políticas y de estas definiciones, erradicar la corrupción, el tema de la austeridad como principio básico de la acción y también esta coordinación institucional implica que en todas las instituciones y gobiernos trabajen de manera conjunta y muy clara.

Desde CONAVI, a través del programa “VIVIENDA SOCIAL” se canalizarán todos los esfuerzos y recursos a la población  de menores recursos que más lo requiere en todo el territorio nacional.

Sin  duda,  existe incertidumbre en la iniciativa privada, es recurrente  el cuestionamiento de que se reduce el otorgamiento de subsidios y por ello caerá el tren de vivienda.

Sin embargo, ¿acaso los 10  millones de créditos de Infonavit dependieron siempre de ese subsidio?, ¿acaso fue el subsidio el que provocó el abandono de miles o millones de viviendas en el país?, ¿por qué se cuestiona que el subsidio vaya directamente a la gente? CONAVI destinará más de 9 mil millones de pesos para atender las necesidades de vivienda de la población de menores recursos, a miles de familias que fueron afectadas por fenómenos naturales, a otras que habitan en las periferias urbanas en condiciones de diversos riesgos, a aquellas que hoy no son sujetas de crédito -aún siendo derechohabientes de Organismos Nacionales de Vivienda-.

El desafío del cambio de paradigma consiste en construir distintas alternativas que impliquen avances sustanciales en materia de justicia y equidad: diagnósticos más claros, otras formas de asignación de subsidios y focalización de recursos, más apegados a los compromisos de atender  a quienes menos tienen, con mecanismos mucho más transparentes y objetivos es urgente focalizar los subsidios, los recursos, los programas e instrumentos.

No se trata de afectar a la iniciativa privada,    sin    duda    aportan    fuentes de trabajo, generan economía local y nacional; se trata de repensar los cómos, sumar esfuerzos, rediseñar esquemas de financiamiento, lo que sólo podrá lograrse en la medida en que se reconozcan los problemas y se recuperen las experiencias exitosas.

Se trata de reconocer que en un esquema de derechos todos ganamos y que, para avanzar, no tiene que haber un desencuentro entre la economía y la equidad.