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El peso mexicano mostraría menores movimientos volátiles ante el mayor aumento de la tasa interna


Los reflectores de los inversionistas estuvieron centrados en la visita de la visita histórica Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, a Taiwán exacerbando las tensiones geopolíticas entre EU y China, lo cual generó fuertes movimientos volátiles en el mercado llevando al peso mexicano a una cotización máxima de 20.85 pesos por dólar.
El tipo de cambio peso-dólar una vez que pasó este evento previsiblemente se observarían menos movimientos volátiles, con amplias posibilidades de mantener sus cotizaciones por debajo de los 20.50 pesos por billete verde, aunque el mercado aún sigue un poco nervioso por la definición de la política monetaria estadounidense ante las fuertes presiones inflacionarias.
En términos de operación, el peso mexicano ingresó nuevamente a la zona de congestión técnica, definida por el promedio móvil de 100 días ubicado en 20.16 pesos como nivel de soporte y por el promedio móvil de 200 días en 20.44 pesos como nivel de resistencia.
La especulación sobre el futuro de la política monetaria estadounidense también se derivó de la publicación de indicadores económicos positivos en Estados Unidos. El indicador de servicios (ISM) se ubicó en 56.7 puntos en julio, por arriba de las expectativas del mercado.
Los nuevos pedidos de fábrica de junio crecieron 2.0% mensual, por encima de los pronósticos de los analistas. La nómina no agrícola (servicios) mostró la creación de 528,000 posiciones laborales, más del doble de los 250,000 esperados por la mayoría del mercado, eventos que promueven la duda sobre la intensidad de alzas de las tasas de interés en Estados Unidos.
En la próxima reunión de la Reserva Federal (Fed) prevista para el próximo mes, existe el pronóstico de aumentar su tasa de interés de referencia en 75 puntos base, por lo que llevaría a la tasa a alcanzar un nivel 3.0%, considerando las actuales presiones inflacionarias que superan el 9%.
El pronóstico es que el Fed siga subiendo sus réditos debido a que los precios al consumidor se encuentran muy lejos de su nivel de equilibrio del 2%. En ese contexto, durante la semana previa varios oficiales del Fed se mostraron a favor de continuar con el aumento de tasas, reduciendo la especulación en el mercado de que podrán comenzar a recortarlas en el 2023 ante la posible recesión.
Es importante destacar que, en la semana anterior, el mercado de cambios mostró cierto nerviosismo, tras la publicación del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos al presentar una baja trimestral a tasa anualizada del 0.9% en el segundo trimestre.
El aumento de las tasas de interés estadounidenses también fue confirmado por el incremento de las notas del Tesoro a 10 años, cerrando la semana con aumento de 17.6 puntos base, ubicándose en 2.82%, luego de haber descendido 10.2 puntos en la semana previa.
El repunte antes mencionado se debió a un regreso a la perspectiva sobre mayores aumentos a la tasa de la Reserva Federal, donde la mayoría de los analistas pronostican al menos tres aumentos en este año, con la perspectiva de llevar la tasa de interés por arriba del 3.5%
La próxima semana, los datos de inflación correspondiente a julio en Estados Unidos y México serán relevantes para las divisas y para las decisiones de los bancos centrales a nivel global, pues de esto dependerá la intensidad de los aumentos en las tasas de interés.
El peso mexicano continuará respaldado por el aumento de la tasa de interés interna, pues el Banco de México (Banxico) realizará el anuncio de su política monetaria, prevista para el jueves 11 de agosto, donde el mercado ya descontó un incremento de 75 puntos base, por lo que, la tasa se ubicaría en un nivel de 8.50%.

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