Si ya tienes tiempo rentando en Polanco y entre tus planes está comprar una propiedad en esta zona de la Ciudad de México, entonces te interesará saber cuál fue el dinamismo del sector de bienes raíces durante el segundo semestre de 2018.

De acuerdo con la última edición de los Reportes de Mercado Inmobiliario de Propiedades.com, el Price to Rent (PtoR) de Polanco, indicador que muestra si es más conveniente rentar o comprar en una zona determinada, fue de 25.1 en diciembre de 2018, mientras que en el mismo mes de 2017 fue 28.1. El valor de referencia es 25.

En cuanto a los departamentos usados, el PtoR fue de 21.7 y el los nuevos de 24. Esto señala que, si se quiere habitar en esta zona, la recomendación es comprar un inmueble usado.

“Las rentas son cada vez mayores en la toda la zona, durante el segundo semestre de 2018 crecieron 6.4 por ciento. Destacó el caso de departamentos usados con un aumento de 8 por ciento” dijo Leonardo González, analista Real Estate de Propiedades.com.

El especialista aclaró que Polanco tiene un perfil vertical, por lo que es recomendable adquirir un inmueble nuevo o usado sobre todo en el segmento residencial plus y que las casas son una opción para usos no residenciales.

El precio de venta por metro cuadrado en julio de 2018 fue de 96,358 pesos y pasó a 94,641 pesos en diciembre del mismo año, es decir, un decremento de 1.78 por ciento.

Visto por segmentos, el costo por metro cuadrado de los departamentos usados también tuvo una disminución de 6,207 pesos y de 1,060 pesos en el caso de los nuevos.

En cuanto al instrumento financiero que se puede contratar para comprar un inmueble en Polanco dijo que el más utilizado es el hipotecario, con 15 por ciento de enganche, contratado a un plazo a 15 años y a tasa fija.

Además, González recomendó buscar un instrumento financiero que se acople a una estrategia de inversión de portafolio ante escenarios de incertidumbre global.

Como ejemplo puso el caso de un inversionista que tenga que elegir entre Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) o una nueva casa como activo residencial del portafolio.

“Si los primeros (Cetes) le ofrecen menos rentabilidad entonces se va por la segunda opción ya que estos certificados podrían ser más vulnerables debido a mayores tasas de inflación, un peso más débil o volatilidad de las tasas de interés”, comentó.