Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Rogelio Jiménez Pons, director general de Fonatur, acordaron que el Tren Maya será financiado por medio de inversión mixta, y la iniciativa privada aportará 90% de los recursos.

Durante una reunión entre ambos funcionarios, se acordó que 10% del financiamiento sería por parte del Gobierno, mientras que el restante quedará a cargo de las empresas privadas que resulten adjudicatarias de los contratos de inversión mixta en los concursos correspondientes.

Además, las empresas serán responsables de la ingeniería de detalle y de la construcción de las vías férreas, o del diseño y fabricación de los trenes, según sea el caso, y de su puesta en operación.

“Serán responsables también de su mantenimiento óptimo por un plazo de 30 años contando a partir del inicio de operaciones”, afirma un comunicado.

En el documento se detalla que las bases de las licitaciones serán abiertas, con el fin de propiciar el mayor número de participantes y existirá interconectividad con el resto del país a partir de la coordinación entre el Tren Maya y el Corredor Transístmico.

Asimismo, se llegó al acuerdo de que el apego a la ley será un eje rector del proyecto, tanto en lo que respecta al medio ambiente, como a las comunidades en la zona de influencia del Tren Maya.

Esto incluye la elaboración de las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA). Una vez que se obtengan los resultados de los estudios, se aplicarán las medidas de contención y mitigación correspondientes.

Finalmente se aseguró que el Tren Maya realizará las consultas a los pueblos originarios con apego a la ley y en completa observancia del Convenio Número 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas.